Electrofil Oeste y el vehículo eléctrico

En Electrofil Oeste creemos firmemente en las energías renovables y apenas contaminantes; es una de nuestras máximas desde hace ya 60 años, cuando abrimos la primera de nuestras delegaciones, y lo seguirá siendo en los años venideros.

Como todos sabemos, un vehículo eléctrico es aquel propulsado por uno o más motores que funcionan mediante la electricidad pudiendo encontrar desde automóviles particulares hasta autobuses y trenes de levitación magnética. Conviene destacar, contrario a lo que se piensa, que el vehículo eléctrico no es un invento reciente, datando el primer modelo del año 1837 de la mano del escocés Robert Davidson y su locomotora eléctrica. Anteriormente, en 1835 en los Países Bajos, el profesor Sibrandus Stratingh junto a su asistente Christopher Becker construyeron vehículos eléctricos a escala reducida.

Y es que, ya desde comienzos de 1900, este tipo de automóviles tuvieron mejoras considerables en cuanto a velocidad y distancia llegando a superar la barrera de los 100 km/h. Eso sí, a causa de las limitaciones tecnológicas de la época, su éxito comercial fue bastante reducido al ser vendidos como coches para la clase alta.

En la actualidad, han quedado demostradas la cantidad de ventajas que poseen los vehículos eléctricos: No producen contaminación atmosférica ni sonora, permite el ahorro de petróleo como materia prima limitada y mejora el gasto del usuario al ser un “combustible” de menor coste que los ahora conocidos. Según datos facilitados por ingenieros de Iberdrola, estos coches alcanzan una eficacia de casi un 80% si la electricidad que le suministran procede de fuentes renovables.

Aunque sí es cierto que, hoy por hoy, existe una limitada accesibilidad a lugares de recarga de este tipo de automóviles, se prevé que en un futuro cercano aumenten las estaciones y puntos de suministro popularizando aún más este tipo de transporte, como ya se está haciendo en ciertas ciudades de España. Las “electrineras”, por ejemplo, son estaciones de servicio en donde los vehículos eléctricos pueden cambiar las baterías en apenas 2 minutos sin que el conductor tenga la necesidad de bajarse de su coche.

Comenzábamos nuestro artículo diciendo que en Electrofil Oeste somos defensores de las energías “apenas contaminantes”, sin poder hacer uso de la frase “no contaminantes” porque cualquier tipo de energía contamina en mayor o menor grado; esto es así porque, si bien la energía renovable procede de fuentes libres de agentes nocivos, el proceso de obtención de esa energía sí que tiene un grado mínimo de contaminación para el medio ambiente. Por lo tanto, un vehículo eléctrico será más o menos contaminante en función de cual de estas haya sido su fuente última de energía; no es lo mismo un vehículo que recibe energía mediante una reacción química (como el coche híbrido no enchufable) que uno impulsado por la energía generada con placas fotovoltáicas gracias a los rayos solares.

Todo lo hablado en estas líneas es tan sólo para remarcar, según datos obtenidos al comienzo de esta década, cómo el transporte tradicional es causante del 39% del consumo total de energía en nuestro país con unas emisiones de CO2 por encima del 25%, una cifra considerablemente elevada.

Por tanto, la eficacia del vehículo eléctrico para reducir la contaminación atmosférica aparece como la solución a este mal del siglo XXI tal y como reza este artículo publicado el pasado 16 de septiembre. Resulta destacable, también, el que la isla de Formentera quiera ser la primera de Europa en donde circulen tan sólo vehículos eléctricos, desestimando por completo los impulsados por motor de combustible fósil.

Como no podía ser de otra forma, en Electrofil Oeste somos firmes defensores de este tipo de tecnología y apoyamos el desarrollo del vehículo eléctrico.

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