D. Herminio Gómez, antiguo dueño Electrofil

65 años de historia contada por D. Herminio Gómez, antiguo dueño de Electrofil

Corría el año 1956 cuando se fundó Electrofil Badajoz, incorporándose éste a la extensa red de sociedades que disponía Electrofil S.A, el mayor grupo de distribución de material eléctrico a nivel nacional de mediados del Siglo XX.

Un pequeño local de escasos 200m2 repleto de material eléctrico básico fue el espacio del que dispuso la empresa para comenzar a funcionar, y en el que se mantuvo bastante tiempo, hasta que pudo trasladarse a uno de mejor aspecto y mayor dimensión, ambos en el paseo de Castelar.

Este año 2021 la empresa celebra su 65º aniversario y D. Herminio Gómez, el director más joven en su día de la historia de Electrofil, nos deleita descubriéndonos un poquito de su historia.

¿Cómo comenzó su andadura en Electrofil?

Con 18 años, una vez terminé mis estudios en una entidad religiosa, me incorporé a la escuela de especialistas del ejército del aire en León, como Técnico montador eléctrico de aviones de hélice, ya que en aquella época los reactores aún no se conocían en España. Después pasé por la base aérea de Talavera de la Real, incorporándome al mantenimiento de los primeros reactores que llegaron, el modelo T33, hoy día toda una reliquia.

Pasado un tiempo me licencié y decidí no continuar en la vida militar y comenzar a estudiar oposiciones para la banca. En aquella época, los estudios superiores de cualquier carrera había que hacerlos en Madrid, Salamanca, Sevilla… y las condiciones económicas familiares de toda nuestra generación no eran las idóneas para trasladarse y vivir fuera varios años. Mientras me preparaba mis estudios, Electrofil aterrizó en Badajoz y debido a los conocimientos eléctricos adquiridos durante mi etapa militar, me surgió la oportunidad de incorporarme a ella; corría entonces el año 1956.

Desde el inicio me entusiasmaron los datos que iba conociendo de la organización y me afiancé en la idea de que podía ser mi futuro profesional definitivo.

¿En qué momento le ofrecen quedarse con Electrofil Badajoz y por qué pensó que sería buena idea esta nueva estructura de negocio?

En realidad, fue algo que se produjo muy poco a poco y por diferentes circunstancias que fueron sucediendo en la sociedad;

En sus inicios todos los Electrofil, a pesar de tener entidad propia, formaban parte de una sociedad de gestión ubicada en Barcelona, donde se encontraba la dirección general, el dpto. de publicidad, de intervención, jurídico y el consejo de administración de todas las sociedades de Electrofil, desde allí se dominaba todo.

Por diferentes motivos, al poco tiempo de incorporarme tuve que quedarme algunos meses solo como apoderado. Cuando llegó el momento de normalizar esta situación yo “tropezaba” con mi juventud: era demasiado joven como para hacerme cargo de la empresa. Sin embargo, la actitud del fundador, D. Enrique Vidal, y algunos pesos pesados de accionistas y consejeros apostaron por mí.

Esto no solo me dio la opción de hacerme cargo de la sociedad, sino de adquirir el 20% de la misma. De esta forma pasé de ser empleado desde su fundación, a ser director y copropietario.

Mi implicación en la sociedad siempre fue máxima, lo que me llevó años después a ser consejero delegado y, tras mucho trabajo, consejero a nivel nacional. Pasaron los años y los fundadores fallecieron, por lo que todas las empresas del grupo quedaron en manos de sus descendientes. Por problemas sucesorios, el resto de los propietarios de Electrofil (preferentemente los hijos de sus fundadores) decidieron vender la sociedad, y tuve la oportunidad de adquirir el 100% del accionariado.

Para mí, Electrofil Badajoz siempre fue una buena empresa y nunca dejó de ser rentable, lo que me daba mucha satisfacción.

Hubo un momento en el que surgió la oportunidad de vender mi parte del accionariado a una multinacional, pero nunca se me pasó por la cabeza. Electrofil para mí no era sólo un modus vivendi, era como un hijo mío, y los hijos no tienen precio…

¿Cómo continuó el proceso de expansión?

En 1964 surgió la oportunidad de operar en el territorio de Cáceres con una sucursal propia. Gracias al magnífico equipo de colaboradores que había ido formando y al cual hoy sigo agradeciendo, se pasó a dar soporte a toda la localidad y provincia con un almacén de unos 400m2 aproximadamente.

En los años posteriores se fueron inaugurando el resto de las delegaciones hasta conformar casi el total de las que hoy en día tiene la sociedad. Fue un proceso fluido pero muy medido, por ello nunca se pensó en abrir delegaciones sin tener equipos consolidados en zonas desconocidas. Hay un refrán que dice: “Todo hombre puede ir subiendo hasta alcanzar a su nivel de incompetencia”, esto también se aplica a las empresas, todas pueden ir subiendo hasta alcanzar ese nivel y perderse; siempre hemos intentado dar pasos firmes en las aperturas de nuevas delegaciones con cierto nivel de certidumbre.

¿Qué diferencia a Electrofil del resto de empresas distribuidoras del sector?

En primer lugar, nuestra cultura de empresa; no hemos inventado nada y, con nuestros aciertos y errores, siempre nos hemos sentido orgullosos de nuestros valores, son los que forman nuestra esencia y personalidad.

¿Cuáles son los pilares de la organización?

El trato a nuestros clientes, nuestro personal y, de nuevo, nuestra cultura. La idiosincrasia de la empresa, en general, son valores intangibles, pero de importancia vital.

¿Qué caracteriza al equipo humano Electrofil?

Humildad, respeto, cercanía y atención al cliente, siempre.

Creemos que la cultura de una organización es muy similar a la de una familia. Cada una tiene sus características y valores peculiares, y en nuestra empresa sucede igual. Cuando entra un nuevo miembro en el equipo se le transmiten unos valores que pondrá en uso a lo largo de su vida dentro de la organización; ser humilde en el desempeño de su trabajo y el esfuerzo por parte de todos de un ambiente laboral agradable, cercano y familiar, así como tener buenas dotes de atención al cliente son las principales cualidades que posee el equipo Electrofil. Nos sentimos muy orgullosos de poder decir que somos una gran familia que cuida, acompaña y ayuda siempre a todos sus miembros a alcanzar sus logros.

En estos 65 años la empresa ha evolucionado mucho, apostando por innovadores proyectos, como ELECTROFIL SUMA. ¿Cree indispensable este tipo de proyectos para continuar en un sector tan profesionalizado como el eléctrico?

Totalmente; el sector avanza a pasos agigantados y la profesionalización en un sector cada vez más tecnificado es necesaria, por lo que o te adaptas y unes al carro o estás fuera. En nuestro caso, SUMA es la muestra de ello.

Por otro lado, esta profesionalización también ha traído consigo una mayor especialización. Antiguamente un electricista hacía todo, hoy día hay un profesional especializado detrás de cada tipo de trabajo/instalación, lo que requiere que nuestro personal tenga un conocimiento más específico en cada uno de los campos.

Actualmente, SUMA es un departamento compuesto por un equipo multidisciplinar altamente cualificado, formado por 4 divisiones: AUTOMATIZACIÓN Y CONTROL, ENERGÍAS RENOVABLES, EFICIENCIA ENERGÉTICA Y AGUA. En la medida que el sector siga avanzando Electrofil avanzará con él, transformando los proyectos actuales o creando otros nuevos.

Desde hace 8 años la empresa pertenece a FEGIME ¿Cuál es su punto de vista acerca de los profundos cambios que está acometiendo el grupo de distribución?

Creemos que en el mundo actual juntos se llega mas lejos que solo. En un mercado tan competitivo como el nuestro con una sobreoferta de distribuidores en el mercado, FEGIME es una apuesta ganadora; nos permite compartir experiencias y abordar proyectos e inversiones que de manera individual serian difíciles de acometer.

¿Cree que ser una empresa 100% familiar le otorga carácter distintivo con respecto al resto de empresas del sector que no lo son?, ¿por qué?

Creo que no; Electrofil no siempre fue una empresa 100% familiar, pero nuestro modelo de gestión siempre ha sido el mismo. Desde que entré he transmitido, queriendo o sin querer, una forma de hacer a mi equipo y colaboradores, y ese es realmente el carácter distintivo de nuestra organización, algo que hoy día permanece intacto.

Pensaréis, ¿y qué es lo que lo hace especial? A lo largo de mi vida pasé por muchas etapas que marcaron mi carácter y forma de ser: 6 años de estudios en una institución religiosa, una experiencia militar, crecer en una generación rodeada de cartillas de racionamiento y austeridad… quizás esa mezcla de valores aprendidos a lo largo de mi vida han sido los que han influido en los valores organizativos que hoy día tiene Electrofil y en su esencia.

La empresa ya ha vivido un relevo generacional, ¿qué cambios ha traído ello a la organización?

Ha traído muchos cambios y, aunque hay muchas cosas que yo no las habría hecho por mi mentalidad austera, reconozco que todos han sido para bien.

Mi hijo mayor, Carlos, fue el primero en incorporarse a la empresa tras finalizar sus estudios de informática, cuando aún estas herramientas empezaban a implantarse en las PYMES; más tarde mi segundo hijo, Javier, se incorporó como Licenciado en Económicas y su formación la realizó junto a nuestro antiguo director comercial, quien se encargó de transmitirle todo. Lo mismo sucedió con el resto de mis hijos, cada uno en su campo. Yo no quería que ellos estuvieran solamente a mi lado, quería que aprendiesen como uno más del equipo y pienso que este factor ha sido la clave para que el proceso de transición haya funcionado.

Con el paso de los años mi esposa y yo fuimos entregando la propiedad total hasta quedar desligados. Hoy día son ellos los que, no sólo ostentan la propiedad, sino que dirigen la empresa y su expansión, acompañados de un gran equipo.

¿Cuál ha sido el secreto de su éxito empresarial?

No hay ningún secreto. Trabajo, trabajo y trabajo. Venía a la empresa de lunes a sábado y los domingos por la mañana me acercaba por si venía algún pedido y a revisar correo. Nuestro horario era de 9 a 2 y de 4 a 9, 10… los 6 días de la semana.

Nunca le he tenido miedo al trabajo, éste ha sido para mí un vicio, y todavía lo es. Con 86 años me ayuda a estar activo y mantener la cabeza ágil, aunque nunca intervengo en las decisiones empresariales, eso ya le corresponde a mis hijos y sus equipos de dirección.

Siempre he sido una persona muy exigente conmigo misma y he tenido afán de superación, sabía que estuviera donde estuviera iba a llegar a algo. Si hubiera entrado en un banco como auxiliar administrativo estoy casi seguro de que hoy día habría llegado a director de la sucursal, director regional… Toda mi vida en donde he estado siempre he puesto todo mi esfuerzo y ganas, por ello nunca me he quedado abajo, eso va con la forma de ser de cada uno.

¡Escucha la entrevista al completo en el siguiente podcast!

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